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lunes, 4 de noviembre de 2019

Reflexiones en torno a una Política Nacional de Seguridad del Paciente
En el contexto más general, hablar de una Política de Seguridad del Paciente es hablar de un conjunto de lineamientos de acuerdo a los cuales se define el funcionamiento al interior de las instituciones, dejando claramente establecido los principios a seguir, cómo proceder para llegar a su aplicación así como la definición de los procesos y medidas empleadas para evaluar los logros alcanzados. Es decir, cuando una institución define su Política de Seguridad del Paciente, lo que realiza es una declaración formal de principios generales respecto a dicho tema, marcando el camino y la dirección que debe tomar todas las instancias oficiales vinculadas a dichas tareas, pretendiendo que tenga una aplicación a largo plazo. En el caso particular de una política de seguridad del paciente, esta se define como “un conjunto de acciones y estrategias que deberían ofrecer todas las instituciones del sistema de salud para proteger al paciente de riesgos evitables que se derivan de los procesos de atención médico-quirúrgico en salud”. Se concibe asimismo en forma similar como el “Conjunto de medidas que se ponen en práctica para eliminar o reducir al mínimo posible, los eventos adversos de la atención de salud, incluyendo desde el mejoramiento de acciones cotidianas como los cuidados de enfermería, el lavado de manos y las inyecciones; hasta la investigación de eventos adversos para encontrarles solución, así como la difusión de sus resultados. En otros términos también se define como “El conjunto de elementos estructurales, procesos, instrumentos y metodologías basadas en evidencias científicamente probadas que pretenden minimizar el riesgo de sufrir un evento adverso en el proceso de atención de salud o de mitigar sus consecuencias”.



En este sentido, vale la pena reiterar que los objetivos perseguidos por una Política de Seguridad del Paciente acompañada por supuesto de fuertes medidas de control de calidad de los servicios de salud pueden garantizar la reducción de daños y lograr la satisfacción del usuario y su familia, debiendo ser por ello una prioridad para todos los prestadores de servicios de los distintos niveles de atención y un compromiso esencial del Sistema Nacional de Salud. 

Puedes consultar este artículo la siguiente liga: Reflexiones en torno a una Política Nacional de Seguridad del Paciente 

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